¿Cuán grande puede ser el amor de una madre?

¿Cuán grande puede ser el amor de una madre?

¡Wow!, me regocijaba en el Señor esta hermosa mañana que nos regaló. Meditaba en su palabra, la cual me cautivó y tocó mi corazón y mi vida, llevándome a comprender muchas de las situaciones que nosotras, las madres, experimentamos con nuestros hijos en esta vida. Por ejemplo, el descontrol que existe hoy en día, todos los desaciertos, peligros y problemas que amenazan y ponen en riesgo sus vidas.


Me pregunto: ¿Qué estás dispuesta a hacer por tus hijos? ¿Acaso una madre que ama a sus hijos no está dispuesta a hacer por ellos cualquier cosa?


Mientras leía y profundizaba en esta historia, no podía evitar sentirme impactada e impresionada por el inmenso amor que sentía esta madre por sus hijos. La historia de esta mujer llamada Rispa es una historia de amor, fe y misericordia. ¿La has leído? Si aún no lo has hecho, deberías. Se encuentra en (2 Samuel 21:10).


La historia de esta madre abnegada es trágica pero con una enseñanza enorme. Dios, a través de esta historia, nos enseña que en nuestros momentos más terribles, cuando atravesamos batallas junto a nuestros hijos, nuestras luchas se convertirán en victorias y triunfos. Esta madre, una dulce mujer… una mujer que, como nosotras, daría todo por sus hijos, Rispa, al igual que muchas de nosotras, se convirtió en una leona para proteger los cuerpos de sus hijos que ya habían fallecido, evitando que las aves de día y los animales de noche se los comieran. Velaba por sus cuerpos sin vida, sola, para que eso no ocurriera.


Esta incansable mujer no retrocedió ante nada y enfrentó a todas esas bestias y animales que querían devorar a sus hijos. Veló muchas noches y días por sus hijos inocentes y muertos, esperando que fueran sepultados de manera honrosa y no desaparecieran como si fueran criminales. Fueron muchas noches las que veló, al igual que nosotras, que velamos con los dientes afilados por nuestros hijos, deseando que nada los lastime ni dañe.


A veces nos mostramos como mujeres apacibles y calladas, pero estamos alerta para que nada ni nadie los perturbe o lastime. Rispa sufrió en silencio debido a aquel tiempo, aquel gobierno y aquella cultura. Un rey que no consideró sus sentimientos y que, debido a una promesa, causó un dolor y un sufrimiento tan grande en ella, con la muerte deshonrosa de sus hijos.


Rispa nos enseña con su silencio a esperar en el tiempo de Dios, un Dios lleno de compasión que llevó al rey a tomar conciencia del dolor de esta madre y a sepultar a sus hijos de manera honorable. Ella esperó y veló hasta que cayó la lluvia, y el Señor se movió a misericordia por la tierra y por Rispa. Finalmente, después de tanta espera y silencio, sus hijos fueron sepultados.


Al igual que Rispa, velen por sus hijos. El Señor nos ha otorgado el hermoso regalo de la maternidad. Desde que están en nuestros vientres, los cuidamos con amor hasta que nacen y se convierten en adultos. Las madres estamos dispuestas a sacrificar nuestra comida para alimentarlos y que no sufran hambre. ¿Qué más estamos dispuestas a hacer por ellos?


En este momento, te exhorto a que, al igual que Rispa, cuides y protejas a tus hijos. Ora fervientemente por ellos sin cansarte. Pide al Señor que los cubra y los libre de cualquier mal. Oremos al Señor para que su Reino venga sobre la vida de ellos. Seamos vigilantes para que la misericordia del Señor los acompañe dondequiera que estén.


Nuestros hijos son el tesoro más preciado que Dios nos ha dado. Es hora de pararnos en la brecha y protegerlos, cuidarlos y, sobre todo, amarlos.


¡Cuidemos a nuestros hijos!


Recuerda que…


Los hijos son una herencia del Señor, el fruto del vientre es una recompensa…

Salmos 127:3


¡Hasta la próxima vez!…

Violeta Roche

1 comment

Excelente, verdadero, tierno comentario sobre Rispa y nosotras como madres. Él Señor bendiga nuestra maternidad y que siempre vayamos a la fuente de amor, paz y tranquilidad que es Cristo Jesús. Un abrazo cariñoso desde Venezuela. Yulys Marcano. Compartiré este comentario.

Yulys Marcano

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