Cuando creemos que todo Acabó…

Cuando creemos que todo Acabó…

¿Qué tal estás, amada Dulce Mujer?


Una vez más, quiero compartir algo contigo que me ha inquietado mucho y me ha llevado a meditar en ello. Consulté al Señor por esto que sentía, y créeme que inmediatamente mi corazón empezó a emocionarse al sentir su presencia sobre mí. Entonces dije: 'Señor, si tú me permites traerle este mensaje a las bonitas, te lo agradecería mucho, pero te pido, Señor, que seas tú poniendo cada palabra en mi corazón'. ¡Y qué tal! Así lo hizo…


Este tema, para muchos, tal vez sea irrelevante o no tenga la importancia que amerita, pero sé y entiendo que para muchas será de edificación en su vida.


Sabes, la palabra 'viejo' o 'vejez' es símbolo de sabiduría, amor, respeto y ejemplo. Viejo es aquel que ha recorrido un largo camino de vida y tiene mucho que enseñarnos. ¡Qué bonitas se oyen esas palabras, verdad? Me encantó leerlas, pero ahora quiero hablarte más de este tema tan maravilloso como importante; la vejez nos trae mucho conocimiento y sabiduría y a veces no la tomamos en cuenta, ya sea en reuniones, en la iglesia o en el diario vivir. No importa la razón o el momento que sea, somos capaces de ver la vejez como inutilidad e inservible, así que comenzamos a marginarlos o a ignorarlos.


Esto pasa en nuestro día a día en la sociedad y hasta en las mejores familias, ¿te suena? Pero déjame que te siga contando y hablando de este tema. Y es que las personas que fluctúan en la tercera edad tienen algo que muchos jóvenes ¡No! tienen. Y es el tesoro de la sabiduría y conocimiento, ese tesoro que solo los ancianos y mayores pueden tener. Me pregunto, ¿cuántos de ustedes se han acercado a un anciano de la iglesia o de su entorno? ¿O cuántas se han sentado largo rato a tener una plática amena con uno de ellos?


Sabes, ellos tienen mucho que decir, compartir y contar… mucho que aconsejar. Déjame decirte que muchos de ellos actualmente, en las iglesias y en las familias, no son tomados en cuenta. Incluso nunca son solicitados para hacer algo importante y aún más, ya nadie se acerca para pedir su consejo. Están en el olvido…


¡Uff! ¿Te estás dando cuenta de lo importante de este tema, verdad? Créeme, he pensado mucho en esto. Amada Dulce Mujer, todavía las personas de la tercera edad son funcionales. Mira, vamos a hacer algo. Busca tu Biblia y lee en ella lo que pasó con Sara y Abraham. Esta historia te conmoverá y podrás ver lo funcional que son para el Señor a tan avanzada edad. Abraham tenía 100 años y Sara tenía 90 años cuando recibieron el regalo más maravilloso que pudieron querer y pensar: su hijo Isaac, su primogénito y junto con él la promesa. Esto se encuentra en el libro de Génesis 20-21. Te animo a que leas esta historia.


Dios esperó a que tuvieran los años suficientes de vida y experiencia para su propósito. Cuando Abraham fue llamado, tenía 75 años y Sara 65. Esto, bonita, no fue un acontecimiento más de la historia, fue un hecho que lo cambiaría todo y escribiría el comienzo.


Podemos decir de alguna manera que esto se dio porque Dios tenía un propósito para ellos, pero esto me dice a mí que también tiene propósitos para cada uno de nuestros ancianos, ¿lo crees? Como este, hay muchos más ejemplos en la Biblia.


Si las personas hablaran más de la importancia de este tema que ha inquietado mi corazón, todo sería tan distinto. No sé si en algún momento has visto lo mismo que yo en ellos, esa mirada perdida… que tal vez mira el pasado y recuerda cuando todavía eran funcionales, cuando los tomaban en cuenta, cuando eran más jóvenes y los solicitaban para todo. Ahora ven su triste realidad a la que están expuestos.


El Señor se encarga de comicionarnos sea la edad que sea. Busca en tu Biblia donde se encuentra la maravillosa palabra del Señor en Josué 13:1


Y mira a la edad que el Señor le dio esta palabra a Josué, es importante notar y mencionar que ya Josué era de edad avanzada pues la palabra nos dice: 'Tú eres ya viejo de edad avanzada y queda aún muchas tierras que conquistar.'  Josué 13:1 

Una vez más vemos el llamado de Dios en el tiempo Perfecto de la madurez y los años.


Tómate un tiempo y medita en ella….


 Ahora bien, te pregunto, ¿cómo te sentirías si ya estás entrando en una edad madura y no te tomaran en cuenta? ¿Cómo se sentiría tu corazón si ni siquiera se te acercaran para preguntar cómo te sientes o cómo estás? Me gustaría saber… 

Ahora te pregunto, ¿qué harías para cambiar esto? 


Creo que ni siquiera lo habías pensado y lo entiendo, pero déjame decirte algo más, creo que muchos hemos seguido adelante y los hemos dejado atrás, no porque queramos, más bien por el correr del tiempo y los afanes del día día han hecho , que nos olvidemos de ellos, dejándolos atrás, como se deja un objeto en un baúl o un recuerdo que ya no miramos más. Pero me gustaría  antes de terminar  darles otro ejemplo  mis amadas bonitas, y es el ejemplo que no puedo pasar por alto: la historia de Moisés, el hombre que se constituyó amigo de Dios. No podía faltar, te cuento: Dios lo comisionó a él y a Aarón. Moisés tenía 80 años y Aarón tenía 83 años. Fueron enviados a hablar con el faraón, para que este liberara al pueblo de Dios y luego dirigir al pueblo por el desierto hasta llegar a la tierra prometida. Puedes leer más de esta asombrosa historia en Éxodo 38:1.


Anhelo que la siguiente vez que tengas a un anciano a tu lado, le extiendas tu mano o le des un abrazo. Recuerda tomar un poco de tu tiempo para ser atenta y amable, regalándole una sonrisa o una palabra como 'me alegra conocerte, Dios te bendiga.'


Te exhorto a que cuides de nuestros ancianos y los motives a trabajar para la obra de Dios, recuerda que ellos todavía son funcionales y su tiempo no ha terminado.


Te envío un abrazo, 

Tu amiga… 

Violeta Roche

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